Con serenidad y todavía conmovida por lo vivido, María Celeste Sammartino, actual Reina de la Ciudad de Mendoza 2026, transita días intensos. Tiene 25 años, es médica y asegura que está cumpliendo dos de los grandes sueños que la acompañaron desde chica: recibirse y llegar al cetro vendimial.
“Mi sueño siempre fue recibirme de médica, y lo logré hace unos meses. Y desde muy chica quería ser reina de la Vendimia, así que estar hoy en este lugar es algo que me llena de felicidad”, confiesa.
Representante del Andino Tenis Club, Celeste vive esta etapa como una “responsabilidad hermosa”, consciente del significado que tiene la Vendimia para los mendocinos.
La reina de la Ciudad 2026 se recibió a fines del año pasado y eligió la carrera de Medicina impulsada por un fuerte sentido social. “Siempre me gustó el servicio a la comunidad. Desde muy chica decía que quería ser pediatra y terminé estudiando Medicina”, cuenta. Ahora proyecta continuar su formación y especializarse para convertirse en “una muy buena médica”.
Mientras cursaba la carrera trabajó en una empresa familiar dedicada a insumos médicos, pero desde que comenzó su agenda vendimial decidió poner en pausa la actividad laboral para dedicarse de lleno al reinado.
Para Celeste, no se trata de caminos separados. “Pienso que mi profesión y la Vendimia van muy de la mano. Ambas cumplen un rol social muy importante en la comunidad mendocina”, sostiene, convencida de que puede aportar desde esa doble mirada de compromiso y cercanía.
Una familia unida y el deporte como cable a tierra
Proviene de una familia integrada por sus padres, dos hermanos varones y una hermana. Dos de ellos viven en el exterior, por lo que actualmente comparte el día a día con sus papás y su hermano menor. “Somos una familia muy unida y fueron un sostén fundamental en todo el proceso vendimial”, destaca.
En su tiempo libre encuentra en el deporte un espacio de disfrute y equilibrio. Juega al tenis y al pádel, disciplinas que practica desde hace años, y también disfruta de la cocina, especialmente de las preparaciones dulces. A eso se suma la música, con preferencia por el pop, que la acompaña según el ánimo de cada día.
La Vendimia departamental la vivió con una consigna clara: disfrutar. “Fue un consejo que nos dieron las reinas salientes y lo tomé. Quise vivir cada momento sin pensar tanto en la elección”, recuerda.
Pero cuando su nombre fue anunciado como nueva Reina de la Ciudad, el tiempo pareció detenerse. “Fue un momento que voy a llevar siempre en el corazón. Pensé en mi familia, en la gente que me acompañó desde el primer día y en cada vendimiador. Estaba cumpliendo un sueño”, relata, aún emocionada.
El festejo llegó al día siguiente, en un encuentro íntimo con sus afectos más cercanos, luego de una jornada atravesada por mensajes, llamados y muestras de cariño. Ahora, la ilusión se proyecta hacia el escenario mayor de la fiesta: el Teatro Griego Frank Romero Day. “Todavía no puedo creer que voy a estar ahí. Quiero disfrutar, aprender y crecer”, afirma.
Un mensaje claro: luchar por los sueños
A sus 25 años, y desde el lugar que hoy ocupa, Celeste tiene un mensaje que repite con convicción: “Desde este lugar como reina me gustaría transmitir que luchen por sus sueños, que con perseverancia, constancia y esperanza las metas siempre se pueden cumplir”.
Entre sus objetivos como soberana, destaca el deseo de representar a la Ciudad con cercanía, poner en valor las raíces mendocinas y visibilizar el trabajo silencioso de quienes hacen posible la Vendimia durante todo el año. En lo personal, sueña con continuar creciendo en su profesión y, por qué no, alcanzar también la corona nacional.
Por ahora, el desafío es claro: vivir cada instancia con gratitud y compromiso. Porque si algo tiene en claro la Reina de la Ciudad 2026 es que los sueños, cuando se sostienen con disciplina y esperanza, pueden transformarse en realidad.












