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En primera persona: el relato de la periodista de la Ciudad que corrió la Media Maratón

Por vez primera en su vida y a sus 41 años, Ángeles Acosta, que se desempeña como comunicadora del área de Prensa de la Municipalidad de Capital, corrió una carrera; eligió la Media Maratón de Mendoza. Aquí, su relato de la experiencia vivida.

En diciembre del año pasado comencé a salir a trotar. Había tenido una sola época en mi vida en la que salía a correr pero nunca antes lo había considerado como una actividad deportiva para sumar a mi rutina. Pero esta vez fue distinto y decidí descargarme una aplicación para medir tiempo y kilómetros. Fue allí cuando caí en la cuenta de que mi rendimiento era bueno y los kilómetros eran muchos más de los pensados.

Incentivada por mi profesora del gimnasio y principalmente por mis ganas de ponerme una meta por delante, que ayudara también a mi salud mental, me inscribí en la Media Maratón de la Ciudad de Mendoza. Por mi trabajo como periodista, en Prensa de la Municipalidad precisamente, estaba familiarizada con los datos de este gran evento y sabía que era un encuentro muy popular, esperado entre los corredores. Además, tenía la opción de correr 10 kilómetros que era lo que, con cada nuevo entreno con mi compañero de running, estaba ya logrando.

Así es que decidí anotarme y comencé a entrenarme para este desafío: correr, a mis 41 años, la primera maratón de mi vida. Con Pablo vivimos cerca y tenemos libres algunas tardes así que fijamos días, una especie de cronograma de actividades y comenzamos a entrenar firme. Había veces en las que llegar a los 10 k me costaba mucho más que otras y algunas que sólo lograba 6 u 8 porque el cansancio me vencía. Pero el objetivo estaba marcado a fuego: el 22 de marzo iba a correr el circuito de 10 kilómetros en la Media Maratón de Mendoza. 

Llegó el día y la experiencia fue realmente increíble: un enorme dispositivo de gente, recursos y herramientas desplegado en pos de que todo saliera perfecto, de que cada una de las 2.600 personas que nos habíamos anotado para correr, tuviéramos todo lo que necesitábamos para sentirnos cómodos, seguros y, por supuesto, contentos. La organización de este evento, donde participan atletas de todo el país e incluso internacionales y personas con discapacidad, fue de primer nivel.

Desde el sonido del despertador hasta la meta: llegar

El despertador sonó ese tan esperado domingo y aún era de noche. Desayuné liviano y seguí una a una las indicaciones que, previamente, me había dado mi profesora Pamela. El día anterior había ido a la Báscula de la Nave Cultural a retirar un completo kit y ya había preparado la camiseta con el dorsal correspondiente.

Llegamos con Pablo al Parque Central y ya estaba amaneciendo. El locutor del evento (Lito García), que merece un párrafo aparte porque entretuvo al público desde el comienzo al fin con sus animaciones y ocurrentes comentarios, ya había comenzado a alentarnos. Estiramos, hicimos un calentamiento que constó de varios ejercicios, guardamos nuestras cosas en la carpa dispuesta para tal fin y nos acomodamos en el punto de partida.

Transitar, desde el medio de cada una de las calles, la Ciudad; fue toda una experiencia. Disfrutar de la sombra de los árboles de la Alameda en donde, por suerte, había un deseado puesto de hidratación. Luego llegar hasta el Kilómetro 0 citadino y presenciar la Peatonal con su Pasaje San Martín y el Edificio Gómez desde un cansado trote, fue diferente pero alentador.

Al igual que “subir por la Colón” y llegar hasta Chile adonde estaba la división entre quienes hacían los 21 k (que tenían que seguir subiendo hasta Boulogne Sur Mer y pasarían por los Portones del Parque) y los que doblábamos para completar los 10 k. Ese último tramo, atravesando por la lateral la plaza Independencia, también fue de gran disfrute porque había personal con vasitos de agua para tomar al paso. Y porque, de la nada, aparecía gente al costado del camino alentándonos para que pudiéramos llegar hasta el final; la meta.

Luego de esta experiencia, la reflexión final es que la Media Maratón de Mendoza es un evento deportivo pero también es un encuentro en donde quienes disfrutamos de correr pudimos sentirnos plenos, acompañados, incentivados, apoyados y cuidados. Cada detalle, cada momento, cada paso de la organización está pensado para que así sea y, verdaderamente, el disfrute y la alegría de correr y llegar a la meta, está en la cima de todoFelicitaciones a todas y cada una de aquellas personas que lo hicieron posible.

 

Por Ángeles L. Acosta
Comunicadora/Periodista de Prensa de la Ciudad de Mendoza. 

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Angeles Acosta

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