La Ciudad de Mendoza dio un paso clave en la defensa del patrimonio ambiental con la publicación de la Ordenanza Nº 4232, una normativa que apunta a elevar la protección del sistema hídrico urbano, compuesto por acequias, cauces y espejos de agua, elementos fundamentales de la comunidad local. La medida introduce modificaciones al Código de Convivencia Ciudadana con el objetivo de endurecer sanciones, facilitar la denuncia vecinal y fortalecer la participación ciudadana en el cuidado del ambiente.
En relación a esta iniciativa, el intendente Ulpiano Suarez, expresó: “Una provincia y una Ciudad limpias y ordenadas se construyen con reglas claras, participación ciudadana y mano firme para sancionar a los irresponsables”.
Uno de los principales cambios radica en la incorporación específica del arrojo de residuos en acequias, cauces, canales, desagües pluviales y espejos de agua como una infracción grave, elevando considerablemente las sanciones. De esta manera, conductas que anteriormente podían ser consideradas leves pasan a tener multas que oscilan entre los $230.000 y $575.000, pudiendo incrementarse en casos de reincidencia o situaciones agravantes, como el uso de maquinaria o el vertido de residuos peligrosos.
Además, la ordenanza establece que estas infracciones serán juzgadas por el Jurado Vecinal, un órgano integrado por vecinos de la Ciudad que interviene en distintos procesos vinculados al Código de Convivencia. Esta medida busca otorgar mayor legitimidad social a las sanciones, promoviendo un modelo participativo donde la comunidad no sólo denuncia, sino también forma parte del proceso de evaluación y resolución.
En ese sentido, la normativa moderniza el sistema de denuncias al habilitar canales digitales como mensajería instantánea mediante chatbot (261 468-4551 a través de WhatsApp.), correo electrónico de Ventanilla Única (ventanillaunica@ciudaddemendoza.gov.ar) y la plataforma web www.ciudaddemendoza.gob.ar, permitiendo adjuntar material fotográfico o audiovisual como prueba. Asimismo, se asegura la confidencialidad de los denunciantes, garantizando la seguridad y fomentando la participación ciudadana.
El procedimiento contempla que las denuncias sean recepcionadas por el municipio, verificadas por las áreas competentes y posteriormente elevadas al Jurado Vecinal, que será el encargado de determinar la responsabilidad y aplicar las sanciones correspondientes. Incluso, en algunos casos, los infractores podrán ser obligados a realizar tareas comunitarias o costear la limpieza de los espacios afectados, además del pago de multas.
Otro de los ejes centrales de la ordenanza es la incorporación de campañas de educación y concientización ambiental, que estarán orientadas a promover el cuidado de los cauces y espejos de agua, entendidos no sólo como infraestructura urbana, sino como parte esencial del paisaje y la historia mendocina.
La medida surge en un contexto donde las precipitaciones intensas y concentradas en cortos períodos hacen imprescindible mantener en condiciones el sistema de drenaje urbano, clave para prevenir inundaciones y garantizar la seguridad de los vecinos.
Así, la Ciudad aplica una normativa más estricta que se suma a herramientas tecnológicas y el compromiso ciudadano, con el fin de reforzar la protección ambiental y la convivencia urbana.








