La Vendimia de la Ciudad de Mendoza dejó mucho más que una fiesta multitudinaria y un despliegue artístico imponente. Dejó, también, dos nuevas historias que empiezan a escribirse con la corona puesta: la de María Celeste Sammartino, reina de la Ciudad de Mendoza 2026, y la de Sofía Agustina Sosa Pucciarelli, flamante virreina departamental. Dos jóvenes mendocinas que, desde recorridos distintos, confluyen hoy en un mismo desafío, representar a la capital con cercanía, responsabilidad y pasión.
María Celeste Sammartino: vocación, compromiso y un sueño que empieza a cumplirse
Con 25 años, María Celeste Sammartino, quien representó a Andino Tenis Club, transita una etapa de su vida marcada por el esfuerzo y la vocación de servicio. Médica de profesión, forma parte también de una empresa familiar, aunque desde que comenzó la agenda vendimial decidió poner una pausa laboral para dedicarse de lleno a este nuevo rol. “Es una responsabilidad hermosa”, repite, consciente del lugar que hoy ocupa.
Proviene de una familia integrada por sus padres, dos hermanos y una hermana, quienes fueron un sostén fundamental a lo largo de todo el proceso vendimial. En su tiempo libre disfruta del tenis y el pádel, deportes que la acompañan desde hace años, y encuentra en la música un refugio que varía según el estado de ánimo del día, con preferencia por el pop.
La noche de la Vendimia departamental la vivió con una premisa clara: disfrutar. “Fue un consejo de nuestras reinas salientes y lo tomé. Viví cada momento sin pensar tanto en la elección”, recuerda. Sin embargo, cuando su nombre fue anunciado como nueva reina de la Ciudad, el tiempo pareció detenerse. “Fue un momento que voy a llevar siempre en el corazón. Pensé en mi familia, en la gente que me acompañó desde el primer día y en cada vendimiador. Estaba cumpliendo un sueño”, confiesa, todavía emocionada.
El día después estuvo atravesado por mensajes, llamados y muestras de cariño que no cesaron. El festejo llegó el domingo, en un encuentro íntimo junto a su familia. De cara a lo que viene, María Celeste no oculta su ilusión por pisar el teatro griego Frank Romero Day. “Todavía no puedo creer que vaya a estar ahí. Quiero disfrutar, aprender y crecer”, afirma. Entre sus metas, destaca el deseo de representar a la Ciudad con cercanía, de poner en valor las raíces mendocinas y el trabajo silencioso de quienes hacen posible la Vendimia durante todo el año. Y, en lo personal, sueña con especializarse en su carrera y, por qué no, alcanzar la corona nacional.
Sofía Agustina Sosa Pucciarelli: juventud, energía y orgullo por ser parte de la Vendimia
Con 21 años, Sofía Agustina Sosa Pucciarelli, quien representó a CECITyS, vive este presente con la frescura de quien sabe que ya está cumpliendo un sueño. Integra una familia compuesta por sus padres y un hermano menor, y es estudiante de la Licenciatura en Turismo en la Universidad Nacional de Cuyo. Además, forma parte de un emprendimiento gastronómico familiar que funciona desde hace más de un año y medio.
El deporte ocupa un lugar importante en su vida: juega al hockey desde los diez años, disciplina que asegura “me encanta”. En cuanto a la música, se permite un gusto amplio, aunque reconoce una debilidad especial. “Me gusta un poco más la Sole”, cuenta.
La Vendimia departamental fue, para ella, una experiencia intensa y profundamente emotiva. Acompañada por su familia y amigos, vivió cada instante “con las emociones a flor de piel”. La coronación como virreina llegó como una sorpresa y un honor. “Es una gran responsabilidad y me llena de orgullo. Fue una noche inolvidable que voy a llevar para siempre en mi corazón”, asegura.
Un nuevo capítulo para la Vendimia de la Ciudad
Elegidas en una Vendimia que combinó tradición, identidad e innovación, María Celeste y Sofía comienzan ahora un camino compartido de representación institucional y cercanía con los vecinos. Dos historias distintas, atravesadas por valores comunes: el compromiso, el esfuerzo y el amor por la comuna. La Ciudad ya tiene a sus nuevas soberanas, y con ellas, una Vendimia que sigue viva en cada historia personal que se anima a soñar.












