El Pasaje San Martín cumple 100 años y celebra un siglo de historia en el corazón de la Ciudad de Mendoza. Inaugurado el 11 de noviembre de 1926, durante la gobernación de Alejandro Orfila, este emblemático edificio transformó el paisaje urbano mendocino y se convirtió en un referente arquitectónico por su diseño, sus innovaciones tecnológicas y su aporte al desarrollo de las construcciones en altura en la región.
En este marco, la Ciudad de Mendoza, en conjunto con el consorcio privado que administra el Pasaje San Martín, realizará una serie de actividades para celebrar el centenario, cuya programación será anunciada próximamente. La propuesta incluirá recorridos guiados por sus rincones más emblemáticos, espectáculos artísticos y la presentación de un libro conmemorativo que repasará su historia y trayectoria.
Su origen se remonta a octubre de 1924, cuando un incendio destruyó varios comercios ubicados sobre la avenida San Martín. Los terrenos pertenecían a Miguel Escorihuela Gascón, empresario vitivinícola y fundador de la Bodega Escorihuela, quien imaginó para ese espacio un proyecto ambicioso: una galería comercial que integrara locales, oficinas y viviendas en altura.
La iniciativa generó sorpresa y resistencia en una sociedad todavía marcada por el terremoto de 1861. La idea de construir una estructura de hormigón armado de esas dimensiones despertaba temor, por lo que Escorihuela recibió el apodo de «El Loco». Sin embargo, su visión se concretó con un proyecto a cargo del ingeniero Ludwig Freude, desarrollado por la firma alemana F.H. Schmidt-John Becker y Cía., bajo la dirección técnica del ingeniero mendocino Edmundo Guillermo Romero.
La resistencia de la construcción quedó demostrada el 14 de abril de 1927, cuando un sismo de magnitud 7,1 sacudió la provincia. El edificio soportó el movimiento con daños menores en los revoques, convirtiéndose en un antecedente fundamental para el desarrollo de la arquitectura en altura con criterios antisísmicos en Mendoza.
Una joya arquitectónica en el centro mendocino
Con su imponente torre coronada por una mansarda, el Pasaje San Martín combinó influencias de las grandes galerías comerciales europeas con los avances constructivos de principios del siglo XX. Entre sus principales atractivos se encuentran los más de 300 metros cuadrados de vitrales Art Nouveau que cubren su cúpula central y sus siete lucernarios, además de los ascensores OTIS originales, instalados en 1926, que todavía se encuentran en funcionamiento.
También forman parte de su patrimonio los revestimientos y materiales importados, sus amplios subsuelos y distintos elementos históricos vinculados con la seguridad y el funcionamiento del edificio.
Su valor arquitectónico fue reconocido oficialmente en 1996, cuando fue declarado Edificio de Interés Arquitectónico y Artístico Municipal. Un año después recibió la declaración de Patrimonio Cultural Provincial. A su vez, a lo largo de los últimos años, el edificio atravesó un proceso de puesta en valor y recuperación artesanal de distintos elementos patrimoniales por parte de la administración privada del consorcio junto con el acompañamiento municipal.
Se han concretado mejoras en accesibilidad, cartelería, vidrieras e iluminación, además de incorporar equipamiento de sonido para ambientar el zócalo comercial. También hubo propuestas culturales y turísticas organizadas junto con los comerciantes, la terraza histórica abrió sus puertas para encuentros temáticos y enoturísticos, mientras que el edificio se incorporó a los circuitos de visitas guiadas de la Ciudad. Como parte de este reconocimiento a su trayectoria, el 8 de septiembre de 2026 recibió el Sello de Calidad Internacional AdbA-ACAPA (Art Decó Buenos Aires Argentina – Asociación Civil de Arte y Patrimonio Argentina), con el aval de ICOMOS.
A un siglo de su inauguración, el Pasaje San Martín continúa siendo parte de la identidad mendocina. Sus galerías, sus vitrales y su arquitectura no sólo conservan la memoria de una época de transformación urbana, sino que también mantienen vivo un espacio de encuentro, actividad comercial y vida cultural en el centro de la Ciudad.














